viernes 20 de noviembre de 2009

Tan buen país...

... y tan poco que lo valoramos. Esta fue la idea que quiso dejar Euclides Gutiérrez al ser entrevistado esta mañana en el canal 5 por Laura Castellanos. Haciendo un recuento histórico del país, Gutiérrez hizo énfasis en la fertilidad del Valle del Cibao, la fama mundial de nuestra caoba y la riqueza general de nuestros recursos naturales.

Es una pena que los ríos y demás fuentes acuíferas, tan abundantes al momento del descubrimiento y hasta hace relativamente poco tiempo, estén desapareciendo simplemente porque no sabemos valorar lo que tenemos. A este efecto, Euclides mencionó los ríos secos que atraviesan la Carretera Duarte, ríos que alguna vez tuvieron agua en abundancia.

De la misma forma en que no se valoran los recursos naturales y se vive atentando contra el ecosistema, el dominicano ha sido incapaz de apreciar y aprovechar la riqueza cultural e histórica del país. Este es uno de los pocos países donde las estructuras antiguas carecen de sentido e importancia. Desde Santo Domingo hasta Montecristi casas viejas que se constituyen en joyas arquitectónicas yacen abandonadas. A veces les pegan fuego, otras viene alguna institución -ública o privada- y se apiada de ellas.

¿Falta de educación, quizás? ¿Malos recuerdos? ¿Falta de memoria histórica? Es una combinación de eso y más: las autoridades mismas parecen no dar importancia a nuestros recursos naturales y al patrimonio cultural, y eso, unido a otros factores, nos ha llevado a esta situación.

jueves 19 de noviembre de 2009

Cirugía plástica

¿Quiere una barriga plana? ¿Un busto más grande? ¿Quiere mejorar su aspecto en general? Nada como la cirugía plástica para lograr esto y más, o al menos esa es la idea que nos quieren vender los concursos de belleza, Hollywood y la industria del entretenimiento en general. A nivel local, vivimos bombardeados de anuncios que prometen maravillas con una serie de técnicas que van de invasivas a semi invasivas. Todos coinciden en presentar dudosas comparaciones de antes y después.

¿Qué está pasando? Atrás quedó eso de conformarse con lo que la naturaleza nos dio. Si una persona está inconforme con su nariz, su pecho, piernas, brazos, orejas o glúteos, siempre puede recurrir al cirujano. Salvo en los casos de la cirugía reconstructiva por accidentes, la mayoría de las veces se trata de capricho y vanidad. Es muy común que los artistas se hagan retoques aquí y allá, sobre todo porque ahora hay un afán generalizado por no envejecer.

Lo que estoy describiendo aquí empezó como una moda en países como Estados Unidos, Brasil y Venezuela, donde la cirugía y los tratamientos de belleza de "última" están siempre presentes en los círculos sociales más altos. Era solo cuestión de tiempo antes de que esa fiebre llegara a República Dominicana.

Ahora vemos muchachitas que reciben un aumento de busto a modo de regalo, ya sea por graduarse del colegio o por cumplir los ansiados 15 años. Las presentadoras locales de televisión, lo mismo que las candidatas de concursos de belleza, rutinariamente se someten al bisturí para mejorar el aspecto.

No tengo nada en contra de la cirugía plástica. Sin embargo, me llama la atención la ocurrencia de casos como el de Hermes Meccariello, quien recientemente corrió el riesgo de perder sus piernas debido a las complicaciones de una liposucción que aparentemente fue mal hecha. Poco antes de esto, se vio el caso de la mexicana Alejandra Guzmán, que estuvo a punto de morir tras inyectarse una sustancia en los glúteos con la finalidad de aumentarles el tamaño.

Si nos ponemos a buscar, encontraremos muchas historias de horror derivadas de este afán por mejorar el aspecto a través de la cirugía plástica. Gente que queda deformada, que pierde movilidad en el rostro, que sufre graves infecciones o que sencillamente muere.

No estoy diciendo que la cirugía plástica sea mala o buena, o que sería mejor no inventar con estas cosas. Simplemente creo que aquel que decida ponerse en manos de un cirujano de estos debe averiguar primero cuáles son sus credenciales, su historial, y verificar que en verdad sabe lo que está haciendo.

Así se evitaría pasar por la desagradable experiencia de Hermes, que fue tratada por un cirujano que delegó la tarea de la operación a un asistente suyo y que después, al decir de Hermes, se mostró indiferente cuando le reclamaron por cosas que parecían no ir bien. Aún cuando el cirujano en cuestión niega estas cosas, lo cierto es que han salido quejas similares acerca de este doctor.

miércoles 18 de noviembre de 2009

Travesuras de los bancos

Los cajeros automáticos son en muchos casos un problema. Cuando no es que se quedan sin dinero o informan que de repente el banco de turno ha impuesto un límite irrisorio a la cantidad que puede ser retirada en un día, es algo peor: que aparentemente registró la transacción, pero no entrega ni una papeleta.

Cuando esto pasa, el usuario inmediatamente llama al banco para verificar el monto que tiene disponible. Grande es el horror cuando se nos informa que el monto solicitado al cajero - que nunca fue entregado- fue efectivamente rebajado de la cuenta. Viene entonces el desagradable proceso de llamar y hacer la reclamación correspondiente.

Si bien algunos bancos responden con prontitud a estos casos, otros se toman hasta 13 días laborables para volver a acreditar el dinero a la cuenta. ¿Será que estos bancos desconocen que la gente necesita ese dinero para resolver si día a día, para saldar deudas y para cualquier emergencia que se presente?

Con estas cosas no se juega. Hay un banco que es reincidente con este tipo de cosas, y aún cuando llueven las quejas por causa de cajeros mañosos, el personal de allí no agiliza ese proceso. ¿Cuándo será que el dominicano gozará de un servicio al cliente adecuado?

martes 17 de noviembre de 2009

El descuido de Santo Domingo Oeste

Aún cuando llueven las quejas por el deterioro generalizado que exhibe el Distrito Nacional -con todo y que supuestamente Santo Domingo avanza-, vale decir que las cosas son aún peores en Santo Domingo Oeste, donde el síndico tiene una pésima fama que no es obstáculo para colocar letreros donde hace alarde de su buena gestión.

La mejor muestra del deterioro progresivo de Santo Domingo Oeste es la carretera Duarte, que ofrece una visual feísima desde que nos adentramos a Manoguayabo hasta llegar a Pedro Brand, donde el panorama cambia favorablemente. Polvo acumulado en los contenes, metaleras y chatarreras que operan sin ningún rigor, venta de lavaros, mecedoras y materiales de construcción son algunas de las cosas que pueden observarse entre todo el desorden.
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La entrada a Santo Domingo Oeste por la Luperón es desagradable y peligrosa por la parada de guaguas que allí opera. Haciendo un aparte, todavía no entiendo por qué donde quiera que opera una de estas paradas el caos y el desorden no hay quien lo aguante. Siguiendo con Santo Domingo Oeste, la entrada por la prolongación de la 27 de Febrero no es mejor.
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La diferencia es palpable cuando se pasa de Santo Domingo Oeste al Distrito Nacional, con todo y que este último también está bastante descuidado.





lunes 16 de noviembre de 2009

Y dale con el cambio de nombres

La avenida Sarasota, que atraviesa gran parte de la zona metropolitana del Distrito Nacional de este a oeste y viceversa, parece ser la próxima víctima de los cambios de nombre a los que ya estamos acostumbrados los residentes en Santo Domingo.

Aunque aún no ha sido aprobado por la Sala Capitular del Ayuntamiento, se tiene contemplado que la Sarasota pase a llamarse avenida "Profesor Juan Bosch", según ví en un correo que recibí esta mañana. Sobran las razones para honrar a Bosch de esta manera, pero quizás sea una mejor idea tomar otra calle o avenida para los fines.

Cierto es que "Sarasota" no significa nada para los dominicanos, pero será igualmente difícil acostumbrarnos a llamarle de otra manera. Ya este ejercicio de cambiar nombres se ha hecho y no ha dado ningún resultado: la gente sigue hablando de Avenida del Puerto y de aeropuerto Las Américas a pesar de que sus nombres correctos son avenida Francisco Alberto Caamaño Deñó y aeropuerto internacional José Francisco Peña Gómez.
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Si quiere honrarse la memoria de Juan Bosch de esta forma, hay docenas de calles con nombres genéricos o que no hacen ningún sentido (por los lados de la Núñez de Cáceres hay calles con nombres de edificios y/o estrcuturas: "Palacio de los Deportes", "Biblioteca Nacional", "Teatro Nacional", sin haber nada de eso por ahí).

Aún cuando no estoy de acuerdo con que se le cambie el nombre a la Sarasota, pues entiendo que ello solo traerá confusión, supongo que debemos dar gracias que la iniciativa quiere honrar a Bosch y no a una figura foránea, como pretendía hacerse hace unos meses con la Lincoln, que de por sí tiene el nombre de un ex presidente estadounidense que, hasta donde tengo entendido, no aportó nada a la República Dominicana.


domingo 15 de noviembre de 2009

Peligro

El hoyo que se ve en esta foto está ubicado frente al Burguer King de la Winston Churchill esquina Gustavo Mejía Ricart. Me pregunto cuantas personas habrán caído por ese hoyo, sin que nadie se entere...






Falta de conciencia ciudadana

Una de las razones por las que Santo Domingo luce tan mal: ciudadanos inescrupulosos que teniendo un zafacón cerca prefieren tirar la basura en el primer lugar que aparzca, tal como se ve en esta foto tomada en el parque Las Canquiñas de la Leopoldo Navarro casi esquina Kennedy.