¿De qué sirven las querellas?
Ah, la modernidad. Par de años atrás usted chocaba y con tan solo ir a la Policía quedaba el caso resuelto. Allá, en base a lo relatado y la evidencia física se determinaba la culpabilidad de una de las partes, con las consecuencias que ello implicaba..
En vista del conflicto entre ambas declaraciones, nos enviaron a la Fiscalía, que también está representada allá, pero antes me recomendaron hablar con el representante de mi seguro (casi todas las oficinas de seguros tienen un representante en La Casa del Conductor) para explicarle lo sucedido. Ya ante la Fiscal, esta nos explica que no puede ponerse a favor de una de otra, que ambas partes deben tratar de llegar a un acuerdo por su cuenta. En pocas palabras, su posición es neutral.
Luego de discutirse el caso una vez más ante la Fiscal, de nada valieron las observaciones del representante del seguro, quien incluso leyó el artículo 74 de la Ley 241 referente a ceder el paso, para tratar de hacer entender a Celeste la imprudencia que cometió. ¿Qué quedaba entonces? Una de dos. O nos íbamos a juicio de fondo o cada cual asumía sus daños.
En vista de la negativa de quien me chocó, la segunda opción fue la ganadora, generándose entonces un acta de no conciliación donde quedaba establecido que nadie se hacía cargo del otro.
Qué bonito, ¿no? A mí me chocan, la evidencia está ahí, pero no puedo siquiera decir que se haya hecho justicia. A todo esto, la Celeste lo que tiene es un permiso de aprendizaje, que ni siquiera lo llevaba consigo el día del choque, aunque esto último no tuvo impacto alguno. Vaya sistema.






Un recordatorio al conductor del mini carro Daihatsu Sirion blanco, placa A190244, y adornado con una horrible calcomanía: el manual del conductor dice claramente que jamás debe rebasarse a otro vehículo en una curva, justo lo que hiciste a las 8:03 de la noche en la avenida César Nicolás Penson, en las cercanías de la parte de atrás del colegio La Salle. Tu "hazaña" se hace aún más temeraria por el hecho de que la vía estaba prácticamente despejada, por lo que pudiste esperar a que estuviera recto el camino. 














cargados de equipos cinematográficos, propiedad de profesores como 
