martes 2 de junio de 2009

Estatizar, capitalizar o privatizar las EDES

Ese no es el gran problema.

Desde hace más de veinte años, cuando Julio Sauri, Marcelo Jorge y otros pasados administradores de la Corporación Dominicana de Electricidad, los servicios de esta entidad han dejado mucho que desear.
.
En un país donde los distribuidores de la energía son también comercializadores del servicio, es natural que se protejan sus intereses particulares antes que los del país. Para colmo hay gente clave involucrada, por lo que no esperamos ver resuelto el problema de las tarifas irregulares, mucho menos el fin de los apagones eléctricos y financieros.


.

.

La asociación comercial entre el Estado y el sector privado, la ley del servidor público y el código de ética pública deben ser revisados por el Senado a fin de establecer con claridad una delimitación entre funciones públicas y de socio.

Si el Estado se involucra en adquirir las empresas distribuidoras y/o generadoras de energía, debe plantearse la hipótesis de que en las mentes de los miles de usuarios del servicio está la idea de que esto se hizo para mejorar la situación.

Los esfuerzos por mejorar el suministro de energía a la población lucen distantes hasta tanto no varíe el método que están aplicando en la contratación de bienes y servicios del Estado a particulares. ¿Logrará la última decisión tomada por el Gobierno un cambio en esa dirección?